CINE
- Tras ganar el Oso de Plata, el cineasta mexicano regresa al Festival Internacional de Cine de Berlín para mostrar la versión restaurada de este clásico del cine mexicano
Más de 40 años
han pasado desde que Felipe Cazals estremeció a la audiencia mexicana con la
película Canoa. Fue el 7 de diciembre de 1975 cuando se exhibió por
primera vez en el Cine Roble, como parte de la quinta Muestra Internacional de
Cine de la Cineteca Nacional.
Meses más
tarde, a mediados de 1976, el cineasta cautivó al jurado del Festival
Internacional de Cine de Berlín, en Alemania. En esa vigésimo sexta edición del
certamen fue reconocido con el Oso de Plata, una hazaña que ningún otro filme
mexicano ha logrado hasta el día de hoy.
Actualmente, Canoa es
concebida como un clásico del cine nacional. De esa manera, y tras el galardón
obtenido, una copia restaurada digitalmente de este largometraje será exhibida
en la próxima edición de la Berlinale, a celebrarse entre el 9 y 19 de febrero
de 2017.
Esta
restauración es posible gracias a un trabajo de colaboración entre la
compañía distribuidora estadounidense The Criterion Collection, con el
Instituto Mexicano de Cinematografia (Imcine).
En un contexto
en el que ser o parecer estudiante era lo mismo que ser delincuente, Canoa retrata
-a manera de ficción- una tragedia ocurrida el 14 de septiembre de 1968 en el
poblado de San Miguel Canoa, en el estado de Puebla.
Seis empleados
de la Universidad Autónoma de Puebla, viajaron al poblado con la intención de
escalar La Malinche. La excursión terminaría con el linchamiento de cuatro de
ellos y del campesino que los hospedó. El cura aseguraba que estos campistas
quemarías las cosechas y violarían a las mujeres del lugar.


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