CINE
A veintitrés años de su estreno mundial, Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor vuelve al lugar donde comenzó su historia internacional: la Berlinale. Las funciones se realizarán los días 14 y 15 de febrero, como parte de una programación muy especial: la celebración por los 40 años del Teddy Award, que este 2026 conmemora cuatro décadas de reconocer lo más relevante del cine LGBTQ+ en el mundo.
En el marco de este aniversario, la Berlinale ha organizado una retrospectiva con algunos de los títulos más representativos en la historia del Teddy, y entre ellos se encuentra Mil nubes…, reafirmando su lugar como una de las obras fundamentales del cine queer internacional.
Dirigida por Julián Hernández y producida por Roberto Fiesco, la película marcó un parteaguas en 2003 al obtener el Teddy Award al Mejor Largometraje, convirtiéndose en el primer equipo latinoamericano en recibir este reconocimiento dentro de la Berlinale. Seis años más tarde, Hernández volvería a recibir el mismo galardón con Rabioso sol, rabioso cielo (2009), consolidando una trayectoria internacional única dentro del cine mexicano contemporáneo.
Un premio con historia
El Premio Teddy, otorgado desde 1987, es el reconocimiento más importante del cine LGBTQ+ en el mundo. A lo largo de casi cuatro décadas ha distinguido a figuras fundamentales del cine internacional como Pedro Almodóvar (La ley del deseo), Derek Jarman (El fin de Inglaterra), Todd Haynes (Poison), François Ozon (Gotas de agua sobre piedras ardientes) o Sebastián Lelio (Una mujer fantástica). Que Mil nubes… haya formado parte de esa tradición no sólo representó un logro artístico, sino un acto de visibilidad histórica para el cine latinoamericano.
En palabras de Julián Hernández, recordando aquel momento:
“Nunca imaginé que una película tan íntima, tan personal, pudiera viajar tan lejos. Mil nubes… nació desde la emoción más profunda, desde la experiencia del amor y del abandono, y encontrar eco en Berlín fue descubrir que lo íntimo también puede ser universal.”
Una película que no deja de respirar
Filmada en un hipnótico blanco y negro, la cinta sigue a Gerardo, un adolescente que deambula por la Ciudad de México tras una ruptura amorosa. Más que narrar una historia convencional, la película construye una experiencia sensorial: silencios, miradas, cuerpos en tránsito y una ciudad que se convierte en paisaje emocional.
Desde su estreno, la crítica destacó su radicalidad formal y su apuesta por un cine de contemplación y deseo, que desafiaba las convenciones narrativas del momento. Con el paso de los años, la película se ha convertido en una obra de culto y en referencia obligada para nuevas generaciones de cineastas.
Para Roberto Fiesco, este regreso tiene un significado especial:
“Volver a Berlín con la película restaurada es cerrar un ciclo y abrir otro. Es reencontrarnos con una obra que, aunque nació hace más de veinte años, sigue dialogando con el presente.”
Restaurar la memoria
Con motivo de esta nueva exhibición, se realizó una nueva copia restaurada gracias al apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), la Cineteca Nacional y Estudios Churubusco, instituciones que unieron esfuerzos para preservar una pieza clave del cine mexicano contemporáneo.
La restauración no sólo recupera la textura visual original, sino que permite que la película respire nuevamente en pantalla grande, en el mismo festival donde inició su recorrido internacional.
Un recorrido de premios y reconocimientos
Además del histórico Teddy en la 53ª edición de la Berlinale, Mil nubes de paz… obtuvo:
Torino 18º Festival Internazionale di Film con Tematiche Omosessuali — Premio al Mejor Director
XVIII Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara — Premios Mayahuel al Mejor Director y Mejor Sonido
7º Encuentro Latinoamericano de Cine “El Cine” de Lima — Mejor Ópera Prima
3er Festival Internacional de Cine de Cuenca — Mejor Guion
Premios Ariel (Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas) — Mejor Diseño Sonoro, Mejor Actriz Secundaria y Mejor Actriz de Cuadro, además de nominaciones a Mejor Película, Dirección, Ópera Prima y Edición
Estos reconocimientos consolidaron una obra que, desde su nacimiento, se asumió como un gesto radical de libertad estética y afectiva.
Un regreso cargado de emoción
La presencia de Julián Hernández y Roberto Fiesco en Berlín no es sólo una celebración conmemorativa. Es también una reafirmación de que el cine —cuando nace desde la honestidad emocional— trasciende el tiempo.
“Las películas cambian con nosotros”, ha dicho Hernández. “Lo que hoy veo en Mil nubes… no es exactamente lo mismo que veía en 2003. Pero el corazón de la película sigue intacto: la certeza de que el amor, incluso cuando duele, nos transforma.”
A 23 años de su estreno, Mil nubes de paz cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor vuelve a la Berlinale no como una pieza del pasado, sino como una obra viva que continúa tocando fibras profundas en nuevas audiencias.
Un regreso al cielo que la vio nacer.
Un recordatorio de que el amor –en el cine y en la vida– jamás acaba de ser amor.
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